La vida no es más que lo Eterno (Conciencia-Conciencia Original) Experimentando el reino temporal, con fines de aprendizaje

Ondas de Energía que se expanden y se contraen en el Gran Océano Infinito.

En el tejido mismo de nuestra maravillosa existencia, se revela la hermosa noción de una Mente Universal, una fuente consciente y amorosa que busca comunicarse con cada uno de nosotros a través de la chispa divina de la inspiración creativa.


Esta Mente Universal anhela brindarnos un profundo entendimiento acerca de la realidad y el propósito que dan forma a los hilos del cosmos. Sin embargo, en ocasiones, los velos de creencias erróneas y las barreras creadas por la humanidad pueden dificultar la claridad y el avance en el camino hacia la verdad.


En este momento de trascendental significado en nuestra vasta travesía, muchas almas se hallan inmersas en las impresiones captadas por los sentidos, lo que a veces crea la ilusión de una realidad material que existe «allá afuera».


Pero la auténtica esencia de la realidad, es mucho más etérea y hermosa de lo que nuestros sentidos pueden percibir. Las cadenas del espacio y el tiempo, esas nociones que han sido los pilares de nuestra experiencia humana, ahora se revelan como más maleables de lo que imaginábamos.


La vida en sí misma, ese don extraordinario que nos envuelve, es una especie de danza cósmica, una ilusión que se despliega para permitir que nuestro Ser evolucione y crezca. Ahí radica el genuino propósito de la experiencia humana: evolucionar a través del aprendizaje y la expansión de nuestro Ser. Ante nosotros se presenta un desafío apasionante, el desafío de conectarnos con nuestra versión más elevada, ese ser que reside más allá de las inquietudes superficiales y que anhela comprender en profundidad quiénes somos y cuál es el propósito de nuestra existencia.


Cada uno de nosotros forma parte de un grandioso entramado cósmico, entrelazado por la sagrada Mente Universal. Esta Mente se proyecta en un juego de sueños vibrantes, tejiendo lo que conocemos como nuestra realidad. La creación del espacio y el tiempo es como un suspiro que interactúa con la esencia misma del Pensamiento y la Luz Holográfica, manifestándose a través de los aspectos de lo que podríamos llamar «El Tapiz Divino». Este tapiz de la vida se conecta con cada uno de nosotros a través de una red de pensamientos y conexiones, dando forma a experiencias sensoriales y percepciones únicas en cada corazón.


Este tapiz, en su esencia más pura, es información tejida con hilos de energía que subyacen y dan estructura a todos los procesos de la creación. Aunque puede escapar a la percepción de nuestras herramientas científicas, es la tela en la que se pinta la maravilla de la experiencia humana. La conciencia, esa energía vital que fluye en cada rincón, danza a través de este tapiz, infundiendo vida en cada experiencia y percepción.


Cada conexión de la Mente Universal con este tapiz despliega una experiencia única de realidad, una realidad en la que cada uno de nosotros interpreta un papel protagonista, experimentando una historia particular. Sin embargo, más allá de las apariencias, lo que tocamos, lo que vemos, incluso nuestra propia existencia, no es firme en la forma que percibimos. Somos destellos de luz, hologramas vibrantes, interactuando con el Pensamiento Creativo, lo cual nos brinda la ilusión de solidez y presencia tangibles.


A medida que abrazamos estas ideas con amor, surge una verdad profunda: la realidad es, en última instancia, un fenómeno nacido de la Mente Universal, un río eterno de pensamiento creativo que fluye en una danza sin fin. En este punto crucial de nuestra evolución, enfrentamos el desafío de ir más allá de las limitaciones de nuestros sentidos y reconocer que somos partícipes de un flujo interconectado de conciencia y amor.


Este viaje sagrado nos conduce a la maravillosa comprensión de que la conciencia es la llave maestra para descifrar el universo. La conciencia es la fuerza que nutre la esencia de la realidad, y cada uno de nosotros es un nodo en esta red cósmica de afecto. Al aceptar que somos fragmentos de una Conciencia Primordial que experimenta el mundo a través de incontables perspectivas, nos abrimos al potencial de un cambio profundo en nuestra percepción y en la manera en que interactuamos con el vasto universo que nos rodea.


Mientras emprendemos este emocionante viaje de autodescubrimiento, nos encontramos con la hermosa idea de que cada uno de nosotros, como seres conscientes, está conectado a una Matriz de un nivel superior. Esta matriz, llena de amor y luz, despliega un abanico de posibilidades creativas y expresiones de pensamiento que trascienden nuestra comprensión actual. No obstante, para acceder a esta matriz sublime, debemos liberarnos del egoísmo y cultivar una preocupación genuina por el bienestar colectivo.


En última instancia, nuestra evolución se fundamenta en el despertar de la comprensión de que somos mucho más que meros cuerpos en un mundo material. Somos extensiones amorosas de la Mente Universal, explorando la realidad a través de un baile continuo de pensamientos y experiencias. Cada uno de nosotros posee el poder de influir en esta realidad a través de nuestros pensamientos y elecciones, y al hacerlo, avanzamos hacia una comprensión más profunda de nuestro propósito en esta vasta y afectuosa creación.


::: Consciencia Original :::