Los signos del zodiaco, un arquetipo, una expresión de la Mente Universal.

Cada uno de los signos del zodiaco es un arquetipo, un patrón de pensamiento universal y una expresión de la Mente Universal. Cada arquetipo es un principio organizativo en la psique humana, las cuales se manifiestan en la experiencia humana como necesidades psicológicas, rasgos personales, estados emocionales y perspectivas y actitudes mentales.


Cada arquetipo es parte de la estructura de la conciencia humana y una fuerza motivadora en el camino del crecimiento espiritual y de hecho eventual iluminación. Cada Alma viene al planeta Tierra buscando encarnar la más álgida expresión de cada uno de los doce arquetipos. El recorrido humano consiste en la búsqueda hacia esta experiencia de integridad/Unión



Cada uno de los signos de aire es asociado con uno de los aspectos de la mente, el intercambio de información con otros seres humanos y la interacción entre la mente humana/Mente Universal.

Géminis nos enseña a analizar, interpretar, categorizar y comunicar información. El sendero de Libra consiste en el de equilibrar las polaridades de la mente analítica y llegar al dominio de la mente Neutral.


Acuario debe aprender a experimentar la mente Universal y después actuar partiendo de esta perspectiva inclusiva de todos los aspectos de la realidad.

El poder de los signos de aire está basado en el hecho de que el pensamiento es la base de toda manifestación.


Los signos de aire nos enseñan que la manifestación empieza con una idea o pensamiento. Los signos de agua añaden la energía emocional que proporciona a la idea-semilla el sustento necesario para crecer.

Los signos de Tierra y Fuego emprenden la acción necesaria para llevar la idea/deseo a la manifestación tangible.



EL DESPLIEGUE HUMANO

Los doce signos del zodiaco simbolizan el despliegue progresivo del Alma a través de la personalidad de cada individuo. Acuario y Piscis son las últimas dos fases del recorrido humano. Han logrado un alto grado de sabiduría y libertad interior en sus vidas personales y ahora se preocupan por el futuro bien de la humanidad.


La fase aquaria de la vida de un individuo corresponde a los años posteriores en su vida. A través de los intensos desafíos y pruebas de los diez primeros signos, él o ella ha desarrollado una fuerte sensación de identidad personal. La mente, el cuerpo y las emociones han sido entrenadas para actuar como una unidad integrada capaz de servir el propósito del Alma de esa persona. La mente es estable y conciente. El cuerpo es disciplinado y sano. Las emociones están equilibradas y disponibles para vigorizar nuestras decisiones y acciones.


Cuando el individuo está plenamente desarrollado, está preparado para sacrificarse para el bien superior del colectivo. Si el individuo es un ser plenamente realizado, su servicio desinteresado no es realmente un sacrificio, pero una progresión de la evolución del Ser. Es sirviendo a la humanidad que refuerza y mantiene la conexión con lo Divino.



La Madre Teresa nos ofrece un ejemplo.


La contribución de Acuario es voluntaria y proviene de una motivación interior. El valor y la identidad del individuo no se pierden. Acuario demuestra como sobrevenimos las desdichas, alineamos nuestra voluntad con la Voluntad Divina y en el transcurso de ese proceso llevamos vidas libres. Es a través del el uso de la libre voluntad individual que Acuario hace la transición de la conciencia personal a la de grupo.


El descubrimiento del propósito de su Alma es imperativo tanto para Acuario como para Piscis. Su plena expresión solamente es realizada cuando participan en la más amplia expresión de lo Divino a través del colectivo.

El espíritu de Acuario dentro de cada uno de nosotros tiene un profundo e innato deseo y necesidad de ser una parte de valor y valorada de la comunidad.
Tanto para Acuario como para Piscis las preocupaciones universales son sus preocupaciones.



Acuario encarna la necesidad de servir. Piscis encarna la necesidad de fundirse.
Ambas están motivadas por un impulso interno para involucrarse en y contribuir al grupo. Ambas necesidades se ven satisfechas sólo cuando activamente asumen su responsabilidad individual en el servicio del colectivo y en la creación y expansión de la conciencia de grupo.